“La pelea mensual”

En esos días previos a mi visita mensual, parece que todo empieza a ponerse negro: comienzo a sentirme hinchada, con cierto tipo de energía inusual, con esas ganas de hacer “algo”, pero no tengo muy claro qué es. También me duelen los pechos, se me seca la boca y ni el maquillaje logra borrar las ojeras que generalmente sólo yo noto. Pero lo más insólito es que la mayoría de las veces no sé la razón y, como es lógico, este malestar comienza a contaminar todas las áreas de mi cotidianidad.

 Estos cambios físicos son los primero síntomas de estrés del síndrome pre-menstrual que aparece en el 80% de las mujeres en período fértil. Todos los meses, antes de la menstruación, los niveles de hormonas femeninas disminuyen abruptamente y el cuerpo, que estuvo con ellas durante tres semanas, se desequilibra, produciendo un cambio drástico en el estado general que molesta y produce un episodio temporal de estrés.
 El estrés es una respuesta natural del cuerpo a condiciones que perturban el equilibrio físico y emocional. Es la respuesta fisiológica, psicológica y conductual de una persona que busca adaptarse a presiones tanto internas como externas. Entonces, estresada por el nuevo ajuste interno, todo lo externo y lo cotidiano se torna amenazante y comienzo una escala de sensaciones de dificultad e incapacidad para resolver, parecido a cuando estoy con gripe y debo seguir asistiendo a clases, lavando, haciendo clases a mi alumna, estudiando, haciendo el aseo, sintiendo que este “sacrificio” a nadie le importa.
 
Pero, ¿cuáles son los síntomas de estrés premenstrual?
Por un lado tenemos el estrés biológico, cuyos síntomas son el dolorcito aquel de la espalda y pechos. También está la retención de líquidos, la famosa hinchazón, distensión abdominal, y el maldito aumento de peso corporal… Y los dolores de cabeza, el aumento de apetito, sobretodo por lo dulce, y la fatiga corresponden a un estado de hipoglucemia.
 
Pero en este período también está presente el estrés psicológico, donde se te manifiesta la ansiedad, los malditos cambios de humor que ni yo comprendo… son inevitables!, irritabilidad e impaciencia, además de un estado temporal depresivo, sí depresivo… que incluye llanto fácil, confusión, desadaptación social e insomnio. Como respuesta a todo esto, aparecen sentimientos contradictorios como amor, odio, rabia, afecto, tristeza y alegría  acompañados de angustia y culpa que, mezclados, constituyen los ingredientes perfectos de la desdicha.
 Resulta obvio que quienes nos rodean, sobretodo los hombres, no entienden y comienzan a defenderse de este estrés social que producimos y por el que las mujeres solemos ser criticadas, incluso amanera de burla… “debe estar en esos días”, es lo mínimo que dicen ante algún cambio en nuestro humor. Si hasta un comercial ironiza la situación. Se acuerdan de “¿le saco la sal?”
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s