Todo sobre eyaculación precoz.

Frustración, insatisfacción, vergüenza, culpa… son todos sentimientos comunes a una de las dificultades sexuales más frecuentes entre los hombres: la eyaculación precoz. Pero no solo afecta a los hombres, sino a la pareja como un todo, tanto en el plano sexual, como en el afectivo.

Pero… ¿qué es en realidad la eyaculación precoz?

Generalmente se define como la falta de habilidad para controlar la eyaculación, al momento mutuamente deseado por la pareja.  Oficialmente diagnosticada, la eyaculación precoz no permite al hombre, en algunos casos, tan siquiera penetrar a su pareja.  Es decir, la falta de control eyaculatorio es tal que incluso antes de penetrar, ya el hombre ha eyaculado.  Otras variantes pueden incluir situaciones en las que el hombre eyacula ni bien penetra a su pareja, o muy poco tiempo luego de haberla penetrado.

A menudo catalogamos como “eyaculación precoz” situaciones en las que existe un descontrol eyaculatorio, pero donde no es necesariamente algo que sucede de manera crónica ni cumple con los requisitos de un diagnóstico.  Estas situaciones (que prefiero llamar “eyaculaciones rápidas”, por aquello de diferenciarlas), sin embargo, no dejan de ser altamente preocupantes y terriblemente devastadoras para el hombre que las experimenta.  Cuando hablamos de eyaculaciones rápidas, realmente su definición depende de cómo cada pareja viva la experiencia.  Si la expectativa colectiva es que el hombre dure más antes de eyacular de lo que está logrando, para esa pareja se genera un problema.

Las Causas

Este problema es un fenómeno psicológico más que uno de índole física u orgánica.  Pero,  siempre es importante descartar posibles causas farmacológicas o biológicas para entonces trabajar esta dificultad de la mano de un sexólogo certificado o un psicólogo clínico que se especialice en temas de sexualidad.

Sin embargo, la mayoría de las causas son de índole psicológica. Veamos, entonces, cuáles son las más comunes:

  • El mal aprendizaje sexual: la mayoría de los hombres tienen sus primeras experiencias sexuales a solas, mediante la masturbación.  Esto ocurre, generalmente,  durante la adolescencia, etapa en la que aún no hay una independencia de la familia y se carece de privacidad.  Por lo tanto, las experiencias masturbatorias suelen darse a escondidas y, sobre todo, a toda prisa para evitar los demás se enteren del asunto.  De esta manera, el hombre entrena su cuerpo a sentir excitación sexual y rápidamente buscar una liberación de la misma.  Esto genera un patrón, y cuando luego se enfrenta a una actividad sexual compartida en pareja, la respuesta rápida se repite.
  • Temores y ansiedad: los primeros encuentros sexuales de casi todos, generalmente se dan a temprana a edad, en ambientes de tensión y ansiedad. Tenemos miedo a ser descubiertos y además, con sentimientos de culpa. Esto, en los hombres agiliza también el patrón de eyaculaciones rápidas.

Estas dos Causas se relacionan con el desarrollo más temprano de la sexualidad de los hombres, pero hay otras causas psicológicas que pueden afectar su control eyaculatorio:

  • Casos de adulterio: a menudo provocan fuertes conflictos sicológicos que impiden el buen funcionamiento físico del hombre.
  • Falta de valoración del juego previo: algunos hombres no le dan importancia al juego previo con sus parejas, se condicionan a eyacular lo antes posible, enfocando sus energías únicamente en su clímax.
  • Deseos inconscientes de “castigar” a la pareja: cuando alguna situación emocional afecta la relación de los hombres con sus parejas, algunos la “castigan” dejándola insatisfecha sexualmente al eyacular, dando por terminada la relación sexual.
  • Temor a ser rechazado por la pareja sexual: una vez se ha dado un episodio de eyaculación precoz, la ansiedad que provoca el no haber podido controlar la eyaculación, a menudo es suficiente para que se siga provocando similar patrón de respuesta.  Es muy usual que el enfoque mental del hombre se centre sólo en medir su capacidad de control la eyaculación, provocándose un estado de ansiedad que no hace más que provocar la misma.  El típico pensamiento: “déjame ver cuánto tiempo puedo aguantarme hoy…” es mortal.
  • Sentimientos de culpabilidad y actitudes negativas sobre la propia sexualidad.

 

¿Qué puedo hacer para controlar la eyaculación precoz?

Y aquí, chicos, viene la buena noticia: los casos de eyaculación precoz son completamente manejables.  La premisa básica es buscar ayuda profesional para solucionarlo. Igualmente, aquí les vamos a dar algunas sugerencias para controlarlo, cuando estén con sus parejas:

  • Apretar debajo del glande: cuando sientan que se están acercando a su punto de inevitabilidad eyaculatoria, aprieten justo debajo del glande del pene por unos cuatro segundos aproximadamente, con dos dedos sobre el frenillo y el pulgar sobre la parte superior.
  • Apretar la base del pene o sobre el perineo: pueden intentar la misma técnica anterior de darse un firme apretón,  pero ahora en la base del pene cada vez que interrumpan la estimulación al mismo o sobre el perineo (pliegue de piel localizado entre los testículos y el ano).
  • Ejercicios para regular la estimulación: son ejercicios que sirven para regular la estimulación directa que recibe el pene, deteniéndose y  recomenzando la estimulación varias veces,  para prolongar el tiempo previo a la eyaculación.
  • Controlar los músculos pubocoxígeos: es la misma técnica que se utiliza para que los hombres aprendan a tener multi-orgasmos. Estos músculos se reconocen fácilmente, porque son los que utilizan para detener la acción de orinar. La idea es que practiques una serie de contracciones, como si quisieras detener la orina, pero mediante una serie de ejercicios sistemáticos de masturbación. Debes contraer y relajar estos músculos con lapsos de al menos, 5 segundos entre cada repetición; hasta completar un total de 30 repeticiones diarias. Esto ayuda a crear nuevos hábitos de respuesta sexual.
  • La respiración: es clave ya que mientras más acelerada sea, más rápido se alcanzará el clímax eyaculatorio.  Por lo tanto, se recomiendan ejercicios de relajación basados en la respiración lenta y profunda para entonces incorporar la buena respiración a las otras técnicas y lograr resultados óptimos.  Para este fin,  la práctica del yoga es muy buena, ya que maneja tanto el movimiento físico, la respiración, como la concentración, cosa que beneficia mucho al manejo de la ansiedad provocada por la falta de control eyaculatorio.

 

¿Cómo podemos ayudar a nuestras parejas?

  • Sigamos jugando: es importante destacar que la insatisfacción de la pareja no debe ser necesariamente asociada con una eyaculación anticipada.  La mayor parte de las mujeres que se sienten insatisfechas luego de una eyaculación “rápida”, lo están porque una vez se da la eyaculación, la relación sexual termina.  ¿Quién dijo que la intimidad sexual debe concluir con la eyaculación masculina?  ¿Por qué no continuar con otros juegos y otros tipos de estimulación que sí satisfagan a la pareja?  De continuarse la relación sexual  después de la eyaculación, sin que necesariamente sea penetrativa, en muchos casos se evitarían las insatisfacciones.
  • Comunicación abierta: la comunicación abierta con nuestras parejas es fundamental, para que ayudemos al hombre a que se relaje y disipe sus temores y ansiedades.
  • Acompañarlo en el tratamiento terapéutico: si nuestra pareja ha decidido (felicitaciones!!!) comenzar con un tratamiento terapéutico, nosotras debemos acompañarlo en el proceso, de manera que se sienta comprendido, apoyado y estimulado! 

Vía: Universo Alessandra

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