La técnica del Cunilingus

Realizar un cunilingus no es como comer un helado. Aquí van algunos consejos sobre cómo realizarlo: una correcta higiene, caricias, besos, mordisquitos… y muchas ganas.

Consejos previos

Esta práctica sexual reviste dos obstáculos. A algunos hombres no les gusta la idea de acercar demasiado su rostro al sexo femenino. Les asusta, se imaginan que tendrá un olor, un sabor que no les gustará.

El otro obstáculo es que una mujer puede tener miedo de que a su pareja no le guste su sexo. Puede que piense que no es algo bello, o que se sienta incómoda ante la idea de que va a acariciar, besar este lugar.

Algo indispensable antes de una práctica tan íntima, es mantener una higiene perfecta. Una ducha rápida, para lavar la transpiración y las pérdidas naturales, que en esta zona, pueden adquirir rápidamente un olor desagradable.

 

Para empezar…

Antes de lanzarse directamente en un cunnilingus, hay que empezar por acariciar manualmente el sexo. Evidentemente, aunque se trata de un gesto íntimo, es menos íntimo que si se hace con los labios o la boca.

La siguiente etapa es la de besar el sexo. Aunque parezca muy simple, no siempre resulta fácil. Poner la cabeza entre las piernas de su enamorada, significa no mirarla directamente a los ojos, perder su mirada y por tanto, pedirle aceptar un gran grado de intimidad.

Lo ideal es un hombre que te diga que tu sexo es bello, que huele bien y que lo encuentra delicioso. No hay nada mejor, para que una mujer se vuelva receptiva y consiga abandonarse de una manera natural.

 

Las zonas sensibles

El punto más sensible de la anatomía femenina es, sin duda alguna, el clítoris. No siempre resulta fácil encontrarlo, ya que se encuentra muy escondido entre los pliegues de los labios menores.

La zona que se encuentra alrededor también puede ser muy sensible: los labios menores se hinchan con el deseo y son ricos en captadores de placer. Tambien la zona de la entrada de la vagina es muy sensible a los contactos amorosos, así como la zona que se encuentra alrededor del ano.

 

El gesto clásico

Es la caricia del clítoris. ¿Cómo? Con los labios que besan, acarician, mordisquean, con la lengua que acaricia, oprime, suavemente, con rapidez… haciendo uso de toda la imaginación posible.

Lo esencial es saber que cada mujer tiene su modalidad de estimulación preferida. A algunas les puede gustar los movimientos muy lentos y marcados, o al contrario, rápidos y ligeros. Otras pueden apreciar las caricias alrededor del clítoris, si es hipersensible, o directamente en su glande, zona muy sensual.

La gran lección que los hombres necesitan aprender, es que el clítoris suele necesitar más tiempo que el pene, para alcanzar el orgasmo.

 

¿Y la regla?

Muchos amantes evitan el cunnilingus durante la menstruación. Es cierto, que ver la sangre puede bloquear, ya que nos hace pensar en una herida. Sin embargo, la sangre es un líquido extremadamente limpio y no contra-indica esta práctica, a condición de que los dos miembros de la pareja sean seronegativos del virus del SIDA. Es importante saber que la sangre es transportador del virus, por lo que durante la menstruación, el riesgo de contagio aumenta considerablemente.

Para concluir, dado que se estimula el clítoris durante el cunnilingus, con tan sólo una ducha, el clítorias quedará perfectamente limpio, ya que la sangre de la regla se evacua por la vagina. En cualquier caso, cada pareja es libre de hacer lo que quiera y bien es cierto que el cunnilingus es claramente menos practicado durante la menstruación.

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