Conviértelo en el rey de los orgasmos

Dale un frasco de ese liquidito resbaloso, y te llevará al país de los Grandes O una y otra y otra vez.

Una sonrisa sexy, unas manos hábiles, unas caderas con mucho ritmo… Sin duda, tu chico reúne los requisitos necesarios para ser un gran amante. Pero hay algo más que mejora tus posibilidades de llegar al clímax. Los expertos coinciden en que el lubricante hace más satisfactorio el sexo.

“Con un poquito de lubricante extra, cada caricia y movimiento de tu pareja se sentirá más suave y placentero”, dice Eric Garrison, sexólogo y autor de Mastering Multiple-Position Sex (Dominando múltiples posiciones sexuales). Y como tú estarás más húmeda, él se sentirá más seguro, lo que lo animará a probar nuevas posiciones.

Y esto es sólo el principio. Descubre por qué siempre debes tener este gran auxiliar al alcance de tu cama.

Su potencial

En condiciones ideales, tu cuerpo debería generar suficiente lubricación natural para mantenerte húmeda desde el instante en que él desliza su mano entre tus piernas hasta el loco momento del coito. Desafortunadamente, no siempre ocurre así. “Existe el mito de que si la mujer está bien excitada, se lubricará por completo y continuará así hasta el final”, señala Debra Macleod, terapeuta sexual y autora de Lube Jobs: A Woman’s Guide to Great Maintenance Sex (Lubricante: guía femenina para el buen mantenimiento sexual). “Pero la realidad es que puedes estar excitada y no lo suficientemente húmeda, o incluso experimentar una resequedad casi desértica en tu zona sur”.

La razón: ciertos factores, como algunos medicamentos o estar algo deshidratada, pueden impedirte lograr la lubricación adecuada. O talvez tu cuerpo no pueda alcanzarla tan rápidamente como lo exige la acción sexual. Y si no estás todo lo húmeda que es necesario, la penetración será molesta.

Añadir un poquito de lubricante no sólo impide que el sexo te duela; también los ayuda a los dos a mantener el ritmo constante que la mayoría de las mujeres necesita para llegar al orgasmo. “Cuando estás húmeda, él puede realizar los movimientos de penetración de forma continua y le es más fácil variar la velocidad”, dice Macleod. “Ese estímulo extra crea mayor tensión sexual y te ayuda a llegar al clímax”.

Por qué también es bueno para él

Piensa en uno de esos supercalurosos días de verano, cuando vas caminando y los muslos se te pegan… Algo similar es lo que él siente cuando trata de penetrarte y no estás lubricada. Sicológicamente, esa resequedad puede causar un efecto negativo en su libido. “Aunque el hombre sepa que la humedad de la mujer no tiene que ver con su habilidad sexual, subconscientemente puede creer que no es muy bueno en la cama porque no la excita tanto como desea”, dice Natasha Janina Valdez, terapeuta sexual en Los Angeles. “El lubricante lo hace olvidar sus temores y concentrarse en lo que siente”.

La mayoría de los hombres no tiene reparos en probar algo nuevo. Pero si él vacila cuando le des el lubricante, bésalo en el cuello y dile que si no le gusta, lo tirarás. Créenos: no pasará.

Modos sexy de usarlo

Primero, elige el correcto. Los lubricantes con base de agua se sienten más naturales y menos pegajosos, mientras que los de silicona duran más y son resistentes al agua, así que son ideales para una sesión de sexo en la ducha . Si optas por uno con base de silicona, asegúrate de lavarte con agua y jabón al terminar; los residuos suelen pegarse al cuerpo, y pueden atraer bacterias y causar una infección.

Los lubricantes que se calientan elevan la excitación al incrementar el flujo de sangre al clítoris. Y los que se congelan primero funcionan como un cubo de hielo y luego se derriten, por lo que son perfectos para el verano. Sea cual sea el que elijas, mantenlo cerca de la cama para no detener la acción al ir a buscarlo.

“Comienza por incorporar el lubricante al jugueteo inicial”, sugiere Gina Ogden, terapeuta sexual y autora de The Return of Desire (El regreso del deseo). “Dile a él que se ponga una gotita en los dedos antes de acariciarte el clítoris”. Como ese punto es muy sensible, el roce suave no lo irritará. Tú puedes hacer lo mismo con su pene. Ponte un poco en la palma de la mano antes de acariciarlo rítmicamente.

¿Y si usan condón? Lubrica ligeramente la punta, por dentro, antes de colocarlo en su miembro. “Muchos se quejan de que el condón reduce las sensaciones”, dice Garrison. “Un poco de lubricante elevará su sensibilidad”. Cuando estés lista para la penetración, haz que él te aplique un poquito en la entrada de la vagina. O hazlo tú misma. Pero ¡ojo!: si te pones mucho, reducirás la fricción al punto de que casi no sentirán nada. Aplícalo moderadamente.

Trucos avanzados

A la hora de acariciar su “paquete”, el lubricante mejora las cosas. Sorpréndelo con un excelente trabajo manual poniéndote un poco de lubricante en las palmas. Después agarra su miembro con fuerza (como si fueras a apretar una banana sin aplastarla, mientras deslizas tu mano de arriba a abajo).

El lubricante también es fantástico durante el sexo oral. “Por lo regular, la mujer usa la saliva, pero es difícil producir la cantidad suficiente. Un lubricante con sabor humedece y no te cansa tanto”, dice Ogden. Considera comprar un paquete de muestras antes de invertir en un frasco.

En resumen: no hay un punto de tu cuerpo que no admita lubricante. “Funciona como un aceite para dar masajes”, aclara Macleod. Ya verás lo que sucede durante el retozo presexual cuando él deje caer unas gotas sobre tus senos y deslice sus manos sobre ti.

Vía: Cosmo en Español

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