¿Cómo usar las bolas chinas?

ImagenBolas de orgasmo, Ben Wa balls, bolas de geisha o bolas Benoît, al final el resultado es el mismo: placer y más placer.

¿No han pensado en ir con ellas a la oficina algún día? Yo ya lo he hecho y es maravilloso. Hablar con los colegas de trabajo sabiendo que tengo mi pequeño juguetito alinterior. Contrayendo y abriendo, abriendo y cerrando mientras estoy en una junta. Eso me fascina. De pronto lo veo todo muy circular y me dan ganas de allí mismo exclamar un gran ¡oh!.

Bolas de orgasmo, Ben Wa balls, bolas de geisha, bolas Benoît o bolas chinas, al final el resultado es el mismo: placer y más placer. Bolas chinas, por delante, por la puerta trasera, con compañía o en soledad. ¿No les parece el mejor eslogan que hayan visto jamás sobre las bolas chinas?

Debo confesar que al principio, hace ya muchos años, confundí las bolas chinas con esas que venden en las tiendas de chinos para reducir el estrés. Pero imaginar semejante tamaño de bolas delante o detrás… Me inquietaba.

 

 

Extasíala con un masaje erótico del clítoris

Hemos hablado hasta la infinidad de él, y como siempre lo he dicho, podemos hacer mapas enteros de su ubicación exacta, pero… ¿para qué queremos saber dónde está o llegar a él si una vez que estamos allí, no sabemos qué hacer con éste? Bueno, aquí mis recomendaciones para ellos (y para ellas también) acerca de cómo dar un verdadero y exótico masaje al clítoris, esa parte tan sensible femenina por excelencia.

Como bien sabemos todos, el clítoris es el órgano análogo al pene en el hombre, con millones de terminaciones nerviosas, y por ello mismo hay que saber hacer un buen masaje de calidad en una zona tan delicada como ésta.

Una vez que se tiene identificado en dónde está el clítoris, recomiendo a los hombres que sientan y perciban las diferencias de su mujer y sus reacciones cuando tocan el clítoris, o cómo se encuentra éste, antes, durante o después de tener una relación. Aprender a conocerlo, ayudará a saber cuáles son las sensaciones de ella o a intuir lo que está por venir.

Les recomiendo que realicen este primer masaje con ella sentada o acostada, como se sienta más cómoda y segura para comenzar a tener diversas sensaciones, quizá muchas de ellas, nuevas.

Ella debe tener las piernas abiertas y en una posición cómoda, en la que el hombre tenga fácil acceso a la vulva. Si puedes, de preferencia, ten a la mano una pequeña lámpara que te ayudará a mirar de cerca las reacciones del pequeño clítoris.

Comienza a examinar la vulva, toma un poco de lubricante o aceite lubricante comestible, y explora. Abre con dos dedos la vulva para entonces dejar al descubierto el clítoris. Comienza lentamente tocando el clítoris, con apenas toques muy suaves. La yema de tu dedo tocando apenas. Nunca lo aprietes con fuerza o dolerá.

Podrás usar uno o todos los dedos que quieras, siempre y cuando sean con suavidad. Casi después de los primeros toques, el clítoris se pondrá erecto. Toca apenas con la yema de uno de tus dedos el cuerpo erecto del clítoris (sí, no importa que sea de un tamaño minúsculo, las sensaciones serán mayúsculas) de abajo hacia arriba. Ella, para entonces, tendrá grandes dosis de placer, y con seguridad ya habrá lanzado algún pequeño grito y movido sus caderas. Si es así entonces vas por buen camino.

Mueve tus dedos (esta vez sí pueden ser dos por ejemplo) en círculos sobre el clítoris. Conforme esté más excitada aplica más presión. De acuerdo con la frecuencia con que ella solicite las caricias, frota más o menos rápido (de preferencia será más rápido conforme ella se acerque al orgasmo).

También recuerda que mientras das un masaje del clítoris puedes hacer otro al mismo tiempo de la vagina, insertando tu dedo en su vagina, y estimulando la parte superior de su pared vaginal para estimular el punto G.

Tal vez mientras tanto ella te pedirá que la penetres. Puedes hacerlo con alguno de tus dedos, pero por el momento no con el pene (ése será el postre final). Es muy seguro que tras este masaje de clítoris ella no tarde en llegar al orgasmo pero tampoco te apures en conseguirlo. Ella tendrá que definir y poner la pauta del ritmo y fricción.

Si, por el contrario, ella no llega al orgasmo, entonces sí, tal vez puedes intentar a penetrarla en el momento en que ella menos lo espere. El orgasmo vendrá en 5 segundos. Te lo aseguro.

Al final, el mejor final para un buen masaje de clítoris es efectivamente la penetración, aunque no siempre es del todo necesario. A veces puede concluir con una buena penetración anal o con algún otro juguete. El ritmo y la necesidad de lo que vendrá después lo deberán delimitar ustedes.

 

 

Técnicas para lograr un buen 69

Podría parecer, como muchas de las posiciones sexuales, que ésta es una de las más fáciles. Sin embargo, recuerden la última vez que lo practicaron. Con seguridad tardaron al menos medio minuto en acomodarse, en encontrar el lugar justo, en tratar de no golpear a su pareja con la rodilla o intentar que los pies quedaran en una posición acorde con la estatura de él o ella, perdió el otro minuto tratando de que la almohada esté perfectamente puesta bajo la nunca de la pareja que queda de espaldas en la cama y que ambos puedan tener la altura adecuada para colocar ahí la lengua, los dedos y la mirada. Y como si alguien dijera, a la una, a las dos, a las tres, a comenzar. Listo, un 69.

En fin, no, no es nada sencillo si se quiere hacer bien, claro está. Hay momentos, segundos casi, en que me ha pasado por la cabeza, por ejemplo que esta posición no es muy sexy. Claro, eso se me olvida cuando ya estoy en la práctica total. Y esto ocurre porque nos han enseñado (a veces) cómo hacerlo, pero no qué pasa antes ni cómo salir de esa posición después (y léase, de manera sexy).

El 69 es la postura de sexo oral en la que él hace un cunnilingus a ella, y ella al mismo tiempo hace una felación a él, de tal manera que ambos, o sus cabezas, quedarán formando un gran 69 (nunca está de más la explicación. Recuerden que ustedes alguna vez no supieron que significaba ese número).

Pero, ¿cómo comenzar entonces? Primero hay que ver en qué momento es necesario hacerlo. Aunque puede ser viable comenzar el acto sexual con un 69, a mí en lo particular no me gusta del todo.  Yo siempre lo prefiero en la mitad del acto sexual, para descansar un poco de la penetración antes de volver intensamente al juego o cambiar de posición previo a algún juego. También prueben a hacerlo al final, cuando ambos están totalmente excitados y él quiera eyacular y tener un final feliz con su chica sobre él y la mejor vista de todas.

Esta posición sexual, al menos en mi caso, siempre es más placentera cuando estoy verdaderamente excitada. En otros puede ser distinto. En mi caso es así.  Una vez que se ha elegido el momento entremos a las posiciones: hay dos dentro de este maravilloso número. En una pareja heterosexual él estará bocarriba sobre la cama y ella sobre él de manera que su cabeza quede al nivel de su pene y su vulva en la cabeza de él. La otra postura será con  ambos recostados de lado, cada uno apoyado sobre su antebrazo, de manera que tengan libre no sólo la boca sino también las manos.

En una pareja del mismo sexo no cambia nada, sólo que en la primera posición pueden intercambiar roles. En una heterosexual se recomienda que sea siempre ella quien esté arriba (por razones de peso, tamaño, altura, etc.).  

¿Cuáles serían los principios básicos de un 69? Tener un preámbulo sexy para evitar lo que comentaba al inicio de este post. A veces, durante la felación, la chica puede girar de a poco para lograr esta posición. Otra forma de hacerlo es durante el coito: ella encima de él, pero en la posición de espaldas a él. Puede probar así sus dotes de jinete, pero después salirse poco a poco y retroceder con el cuerpo para lograr la misma posición.

Maneras pueden encontrar muchas para no comenzar de manera abrupta un 69. Otro principio es antes que nada, la limpieza. Se supone que hay que ser obvios con esta aclaración, pero de verdad, y en sus comentarios para este post no me dejarán mentir: en estos casos siempre es mejor tener una pareja limpia.

El siguiente consejo es que te abandones al placer. Ése es uno de los errores de muchas parejas cuando hacen el 69: por estar pendientes de cómo lo está haciendo él o ella, se olvidan de disfrutar y además de hacerlo bien para que el otro disfrute.

Ella siempre deberá tener una mano libre y él… ¡deberá usar las dos! Esto porque ella siempre estará arriba y así con una mano libre podrá sostener al pene y jugar al mismo tiempo con su boca. Puede hacerlo también con ambas manos apoyadas entre las piernas de él, y tener a su boca y el movimiento de su cabeza como únicas herramientas. Esto puede ser excitante, pero cansado a veces. Lo ideal es combinar movimientos. Así ellas no morirán ahogadas con un pene el medio.

Él deberá usar primero su lengua para lubricar los genitales de su compañera y jugar un momento. El hecho de que la vulva esté allí, abierta, no significa que ha dejado de ser sensible. Muchos hombres olvidan esto: hacen movimientos muy rápidos, chupan y no usan correctamente la lengua. Si ella siente dolor o malestar estará más enfocada en eso que en hacer una buena felación. Así que, por donde lo vean, a ninguno les conviene. Entonces, chicos, hagan todo con lentitud, no hay prisa, usen la lengua, tengan tiempo de encontrar el clítoris y de jugar suavemente con él. Pueden usar un dedo de vez en cuando y traten de lubricar siempre con su saliva.

Aunque ya se sabe que las mujeres podemos hacer muchas cosas al mismo tiempo (y aplica lo mismo para el sexo), ellos no (aplica lo mismo para el sexo). A ellos les resulta en muchas ocasiones muy difícil recibir y hacer. Por eso, las mujeres podemos ayudar en este sentido. Si notamos que han dejado de hacer un buen cunnilingus mientras estamos sobre ellos, a veces resulta interesante mover las caderas un poco para señalarle a su lengua el movimiento que queremos o más nos excita. Casi siempre funciona, además de que a ellos les encanta ver el contoneo de su mujer justo a 10 centímetros de distancia.

Por la cercanía con el ano, los hombres pueden hacer un beso negro a sus chicas si ellas se sienten cómodas con ello y sobre todo si ha habido limpieza previa. ¡El siguiente paso y el más importante es abandonarse al placer!

¡Ups, cariño, ya no hay preservativos!

stás con ese chico por primera o segunda vez. Vaya, el caso es que no tienes mucho de conocerle. Han quedado algún par de veces y ya. Todavía no hay amor, por supuesto. Eso que hay entre ustedes apenas llega al “me cae bien”, “es interesante” o “realmente lo hace muy bien”. Ya habrá cariño después. Amor, si hay suerte. Sin embargo, ya comienzas a sentir cierta afinidad con él. Te gusta, le gustas. El tiene con qué; tú por dónde. Y la naturaleza hace lo suyo. No hay más qué hacer. Perfecto, maravilloso. Todo listo para una noche de placer.

Se desvisten con lentitud o con prisa, depende el caso o el lugar. Están desnudos el uno ante el otro y comienza el escarceo amoroso. Se tocan sus partes íntimas, se acarician sus pieles, juegan, se ríen, se besan.

Él la toca con lentitud o con prisa, con comodidad o en una situación incómoda, con poco o mucho tiempo. Depende.

Ella hace lo suyo también. Se humedece cada vez más y se muere por ser penetrada. Él tiene una erección del tamaño del mundo y comienza a tomar ese aire de vulnerabilidad que nos indica a las mujeres que ellos están allí, solo y absolutamente para nosotras. Frágiles, rendidos a nuestros pies, esperando el momento de la penetración con ansias. Nosotras somos las reinas de la noche. Y nos encanta. Nos encanta. Podremos hacerlos esperar media hora o penetrarnos a nosotras mismas con su pene en cuestión de medio minuto. Podemos esperar y hacerlos sufrir si queremos. O no.

Ella abajo, ella montada; él arriba, de lado, de cucharita, por detrás, sentados. Inventan toda clase de posiciones posibles, imitan las de las películas porno, cumplen sus fantasías. Tienen sexo anal y vaginal. Oral: ella a él, él a ella. Dos condones distintos en media hora de placer. ¿Media hora? Sí, es el promedio científicamente comprobado del antes, durante y después.

Luego de la media hora del placer, la excitación sigue, continúa. Ella comienza el juego esta vez y logra la erección de él nuevamente, con una felación. Y definitivamente ha hecho un buen trabajo. Él no puede resistirse. ¿Quién puede resistirse? La penetra nuevamente.

Ella está más excitada y húmeda que nunca. Ésta vez él lo hace de una forma más salvaje y rápida. Ambos están realmente excitados, hay demasiado movimiento y, cielos, parece que el preservativo se ha roto. Hay que usar otro rápidamente. Ella está en el momento cumbre. Ha comenzado a decir palabras que escandalizarían al Vaticano. La encarcelarían por todo eso que sale de su pequeñita y prolífica boca.  Y… oh, oh: “Cariño, ya no hay preservativos”. ¿Cómo  que ya no hay? No, no hay. Sólo tenía una caja de tres y… los hemos usado todos.

Cataclismo. Un NO, con 25 “o” pronunciadas. Frustración. El mundo se viene abajo. This is the end, my only friend, the end. Fin de los tiempos. ¿Qué hacer para detener toda esta marea de deseo de manera tan abrupta? Claro, primero el enojo. Comúnmente de ella hacia él. Léase, SIEMPRE. Es a él a quien se le han acabado ¿no? Bueno, nuestra furia contenida saldrá a borbotones para manifestarse en contra del individuo ése que tenemos enfrente. Al que dos minutos antes expresábamos palabras cariñosas o perversas, sucias, pero a fin de cuentas de amor. Sí, a ése mismo personaje.

Para entonces, el pene está como en un ambiente de 3 grados bajo cero: totalmente escondido y perdido en la inmensidad del cuerpo del susodicho. Casi ha desaparecido del cuerpo masculino que tenemos enfrente. La segunda erección que le tomó a ella, con bastante astucia manual y oral, unos 5 minutos, ha desaparecido en dos segundos.

La vagina de ella ha perdido toda humedad y ésta vez la chica sólo mueve sus extremidades, pero ésta vez para conducir su cuerpo al baño. De regreso, se vestirá más rápidamente que lo que él tardó en quitarle esa misma ropa, media hora antes. Ella irá nuevamente al baño para verificar que el rímel no esté corrido, para poner un poco de agua al cabello y evitar “gallos” molestos o maquillarse un poco. Para que en la calle, nadie note que esa mujer que va allí, ha tenido sexo y además, para peor, no ha terminado como Dios manda.

Y es que, las mujeres no me dejarán mentir, es lo peor que puede ocurrirnos. Luego de la intensidad, el freno de mano. Es lo peor. Supongo que más de alguna y alguno se habrá sentido retratado en esta anécdota. Bueno, ya sucedió ¿Qué hacer? Él puede ponerse rápidamente los pantalones y salir a la calle a preguntarle al primer transeúnte que se encuentre: “Disculpe, ¿una farmacia?”. En el mejor de los casos, habrá preservativos en el hotel. Pero igualmente: hay que bajar y correr, pagar y subir. Será fácil volver a comenzar… si la chica no está dormida ya. ¡Buena suerte!

No, generalmente y en la mayoría de los casos, luego de este episodio, se acaba la magia, el deseo, la pasión, las ganas, llega el frío, el sueño. Adiós, bye.

Y aquí, debo decir, la culpa no es sólo del pobre hombre nada precavido, que después de la mirada de odio de ella, deberá reprocharse todos los días de su vida no haber comprado otra caja de condones. La culpa es de ambos. Ella por no cargar en su bolso al menos una caja de tres, o de ambos por no comprar y administrar sus cajas de preservativos. Aquí mi consejo para ellas: generalmente dejamos esta tarea como encargo para el hombre. Sin embargo, es una responsabilidad mutua.

Claro, en las farmacias aún es mal visto que las mujeres compren este aditamento esencial en toda relación sexual. Podría proponerles a ellas que los compraran en las sex shops o en las condonerías especializadas donde nadie es mal visto. Pero no. Mi sugerencia es: cómprenlos en la farmacia. Pídanlos sin vergüenza y con orgullo. Que la gente sepa que ustedes cuidan su salud, que viven una sexualidad sana y que además comparten esta responsabilidad con sus parejas.

Conforme más mujeres compren para su propio uso (inmediato o por si se ofrece) preservativos, más apertura habrá para esta percepción de la responsabilidad sexual que muchas veces nosotras dejamos caer en ellos. Así, la próxima vez que se acaben los condones de él, será muy gratificante decirle: “No te preocupes, cariño. Traje los míos”. Y, con seguridad, tu próximo orgasmo, estará garantizado.

Regalos sexuales para San Valentín

Piensa en “cosas” que involucren la pasión y el deseo. De hecho, la imaginación y el conocimiento de los gustos de tu pareja serán tu mejor opción.

Aunque a veces digo que fechas como ésta, el Día de San Valentín por ejemplo, no me gustan del todo, sobre todo por el consumismo en el que se enmarcan, debo admitir también que sí me gusta celebrarlos con la gente a la que amo. Prefiero hacerlo que no. Digamos que no me gusta desaprovechar las oportunidades para darle cariño a mi gente. Si hay una global, bueno, maravilloso y los celebro a mi manera: es decir, evito caer mucho de ese consumismo.

A mí no sólo me gusta celebrar, sino crear mis propias fechas especiales. ¿Por qué no el 20 de febrero festejar, por ejemplo, el Día de los santos perversos? ¿O un 14 de mayo el Día del amor al aire libre? Y, claro, lo mejor de todo es ponerlo en práctica…

Así que esta vez  no sólo les invitamos a celebrar el 14 de febrero, si quieren hacerlo, de manera diferente, sino además crear sus fechas propias. Tomen el riesgo de no esperar a que llegue una fecha especial creada por el mundo entero para celebrar el amor o la pasión. Y los invito a crear las propias. A tener su propio calendario de amor o de sexo y encender de rojo pasión muchos días en la agenda. Está muy bueno decir, de vez en cuando: “Cariño, ¡Feliz día de

Este 14 de febrero no les voy a decir qué o no regalar, que les obsequien regalos originales a sus parejas como un iPod en lugar de flores. No, no, no. Eso lo puedes hacer  en un cumpleaños o sin fecha especial, pero en éstas, donde el amor, la pasión y el deseo están involucrados, aconsejo llevar a cabo sexo formas etéreas y diferentes (como el amor mismo) de demostrarle a tu media naranja lo que sientes.

Por eso aquí este breviario de intensos consejos (algunos pueden causar controversia) en San Valentín. Muchas, son variaciones sexuales de lo que podrías realizar en la normalidad, pero aquí los incluyo con ligeros cambios picantes. Lo importante es arriesgarse, pensar de manera creativa la forma de decirle a él o a ella que los amas. Y de verdad demostrarlo sin necesidad de fecha alguna. Pero aquí va esto para que entretengan y pongan sus cuerpos en acción un poquito este domingo. ¡Feliz Día de San Valentín sexual y rojo para todos!

1. ¡Un mejor 69!

¿Quieres saber el secreto de los mejores 69 del mundo? Bueno, el trabajo en equipo. Pero a veces, puede ser incómodo si ambos no están en la posición correcta o el sitio adecuado. Ellos deben recostarse bocarriba sobre la cama con una almohada firme bajo el cuello y hombros. Así no se lastimarán el cuello y podrán llegar más y mejor a los genitales femeninos. Usen las manos para acercar la cadera de ella, en caso de ser necesario y también para controlar los movimientos. No siempre usen la boca. Esto puede ser cansado y a veces la saliva o la respiración no da para tanto. Pero cuando se cansen usen los dedos con algún lubricante. Ellas podrán arrodillarse sobre él de modo que la vulva quede en la cabeza de él y coloquen una almohada bajo la cadera masculina para que el pene entre por la boca más fácilmente. Ella puede usar su mano y boca al mismo tiempo, sólo la boca o a veces sólo las manos (para descansar) con una aportación breve de la lengua, por ejemplo, en el prepucio. Lo que sigue, movimientos y pasos a seguir, los dictará el placer propio y de la pareja.

2.  La mejor forma de masturbarlo a él: la canasta

Un movimiento fácil y sencillo para masturbarlo a él de la manera más efectiva. Ellas deberán arrodillarse junto a él. Apliquen mucho lubricante en sus manos y luego entrelacen los dedos con el pene en medio. No aprieten, sólo deslicen las manos arriba sobre el pene hasta que la cabeza salga de sus pulgares y luego nuevamente abajo. Luego pueden hacer ese mismo movimiento pero girando un poco las manos a la izquierda y a la derecha, luego arriba y abajo, y cuando él se aproxime al orgasmo, entonces dar un ligero apretón a la cabeza del pene con las manos.

3. Sexo oral con música (de ellas para él)

No necesitas saber los acordes ni ser un gran músico para lograrlo. Se trata de un simple sexo oral pero con un poco de ritmo. Dale sexo oral a él, sostén su pene en tu mano y colócalo dentro y fuera de tu boca, cubriendo los dientes con los labios. Intenta colocarlo lo más al fondo posible de tu boca y luego intenta hacer un sonido con tu garganta. Lo que sea. Tal vez las primeras veces te dará risa o vergüenza, pero después intenta de nuevo. Se trata de que él sienta las vibraciones de tu garganta en su pene (claro, sin que tú mueras ahogada). Si mantienes su pene contra tu paladar, será mejor para ambos: además de que te permitirá respirar un poco más, él sentirá más cosquilleos. A veces funciona tararear sólo con un sonido tu canción favorita. Él estará tan inmerso en su placer que no se dará cuenta de si tienes o no habilidad musical.

4. Analingus para mujeres

Sí, puede causar cierto revuelo este número cuatro, sin embargo hay que decir que hay hombres a quienes les encanta practicarlo y mujeres a quienes les fascina recibirlo. La limpieza es primordial antes de iniciar este juego, pero una vez realizada interna y externamente, ¡a disfrutar!. Ella puede estar recostada o a gatas sobre la cama. Ellos deberán comenzar por besar o chupar los labios vaginales de ella para excitarla y humedecerla un poco, y luego mover la lengua hasta el perineo. Usen lubricante para introducir algún dedo en ano o vagina. Abran un poco el trasero para comenzar a chupar el perineo con ligeros movimientos de la lengua juguetona a manera de pequeños golpecitos o sólo de arriba abajo. No dejes de tocar su clítoris mientras tanto o dile que ella misma se toque. Tal vez después de esto ella querrá algo verdaderamente salvaje y sería un buen momento para iniciar el sexo anal.

5. Donde les gusta a ellos que las besen

Parecería que no, pero muchas de las áreas sensibles masculinas están en el pecho. Y los hombres en realidad tienen tres áreas erógenas fuera de sus genitales: la manzana de Adán, las orejas y el pecho. Si puedes probar a besar estas tres partes antes de ir más abajo, puede ser excitante. Pero no sólo beses por besar, intenta besar y soplar al mismo tiempo, generar otras sensaciones con tu lengua o incluso con tus dientes. ¡Le enloquecerá!

6. Donde les gusta a ellas que los besen

Las zonas erógenas femeninas pueden ser la nuca, el cuero cabelludo, la espalda, y lo largo de la columna. Así que puedes comenzar desde el cabello, acariciando el cuero cabelludo, la lengua en la nunca deslizándose en espirales pequeñas y luego bajar por todo lo largo de la columna. El hueso saliente en la parte superior de la columna, justo debajo de la nuca, es súper erógena para toda mujer. Da besos suaves y lentos (busca el equilibrio: que no parezca que estás durmiendo, pero que tampoco parezca que llevas prisa o hay alguien que te toma el tiempo). Si terminas en su trasero, besándolo también, ella se sentirá en el paraíso. Si al mismo tiempo puedes tocarla con tus dedos en vulva, ¡ella verá el cielo!

7. Nombres nuevos en la cama

Inventa nombres espontáneos, divertidos o kinkys para las partes eróticas de tu pareja o las que más te gusten del cuerpo de tu amante: pechos, boca, vagina, pene, trasero, etc. Cada uno deberá poner nombre a estos y en el acto sexual o incluso en público hacer chistes sobre ello y reír, sin que otros sepan de qué están hablando. Durante el acto sexual háganlo en voz alta, diviértanse y gócense.

8. Imágenes sexuales

Fílmense o tómense fotos haciendo el amor o cualquier cosa erótica o sexual. Pueden probar a hacer una historia juntos, crear una cada uno por su cuenta, para luego regalar el video al otro o grabarse mientras tienen sexo. Cualquiera de estas opciones encenderá la pasión a niveles que no imaginaban. Luego miren los videos. Se excitarán tanto que no terminarán de verlo.

9.  Págale

Sí, puede ser controversial, pero las mujeres no me dejarán mentir, muchas de ellas han tenido fantasías con sentirse servidoras del sexo por un día o una noche. A veces como un juego puede funcionar (recuerden, todo es siempre un juego y como tal hay que tomarlo). Y también debe haber mucha confianza para hacerlo. Cabe decir que esto no se puede hacer con todas las mujeres ni todos los hombres ni aplica para todas las parejas. Pero como juego diferente, en donde se pueden explorar otras maneras de sentir y de jugar, puede funcionar, sobre todo en las parejas en donde las cosas van bien, hay mucha honestidad y confianza. Dile a ella que le vas a pagar si te hace el mejor sexo oral de su vida. O deja un billete en el buró. Con ellas igual. Las mujeres pueden usar frases como “eres conocido por hacer el mejor sexo del mundo. Aquí está tu pago. Ahora demuéstralo”. Aunque es un juego nos hace instalarnos en una situación distinta y por tanto actuar como si en realidad ocurriera. Se acordarán de mí. Tendrán el mejor sexo de sus vidas.

10. Escribe tus deseos este día

Si tu pareja no es muy inspirada o creativa en menesteres amorosos o sexuales, ayúdale. Queden como en un acuerdo en escribirle al otro (en un e-mail por ejemplo) lo que te gustaría recibir sexualmente ese día. A veces uno estará en un mood amoroso o tierno y otro en uno más salvaje e intenso. Cuenten lo que les gustaría, cómo o en dónde. Y el otro deberá llevarlo a cabo. Si es posible pueden realizar ambos el mismo día, en el mismo momento o tal vez tomarlo por sorpresa. Lo importante es hablar de lo que se quiere y desea (incluso los deseos sexuales más perversos o los más difíciles o raros de llevar a cabo). La idea es abrir el tema con confianza y apertura. Conforme menos mitos y tabúes se tengan en la propia pareja, cada vez avanzarán hacia un sexo más seguro, honesto, placentero y feliz..

Via: Blog de Nina

 

Estrategias para convertir un “no” sexual en “sí”

La falta de sutileza y tacto que en (muchísimas) ocasiones le hacen falta a los hombres, en situaciones desesperadas les surge y renace cual ligeras y gráciles aves fénix

Es en esos momentos de urgencia y exasperación por obtener un “sí” femenino en la cama –cualquiera que éste sea y en las condiciones en que se presente–, cuando la elegancia, la “cantinflería”, la “labia”, los malabares de la lengua (en cualquiera de sus usos), la locución correcta y la frase lapidaria, que podrían convertir de ipso facto a cualquier hombre en un artista de la declamación, salen a flote de la manera más aparentemente natural.  

Eso lo sabemos todas las mujeres y sin embargo muchas veces seguimos cayendo en sus viles redes. Pero en muchas, infinidad de ocasiones, ya no caemos en el mismo juego de siempre.

¿Por qué? Se preguntarán. ¿Nos encanta la mala vida? No siempre. Seguramente esto les suena conocido: él conoce a una linda chica, ella le coquetea y hace como que le gusta. Él cree que tiene el terreno ganado y que por fin la tiene comiendo de su mano. Cuando él se decide a soltar su arma letal, ella responde con un “no” que a él lo deja shockeado. Él no sabe qué fue lo que pasó, si todo iba tan bien.

En el camino quizá tú (léase hombre) cometiste una serie de errores:

*Te confiaste demasiado en tu lindura metrosexual.

*Creíste que eras demasiado guapo para ella, casi como un ángel caído del cielo. ¿Cómo no podría apreciarlo ella? ¿Cuántas veces se podría encontrar a alguien como tú?

*Creíste que eras el único en su vida, pero ¿cuántas veces hemos dicho eso, mujeres?

*Algo faltó: más invitaciones a comer, más invitaciones en las que tú pagaras, más caballerosidad, más galanura, mucha risa y menos pedantería.

* Recuerda, una mujer que te dice que no dos veces te seguirá diciendo no, miles de veces, por más que hagas la lucha.

Aunque como dicen que la esperanza es lo último que muere, si ella sólo tiene negativas para ti entonces siempre hay maneras de convertir esos no en sí. Aquí algunas sugerencias:

¿Quieres ser mi novia?

Es la básica, la madre, digamos, de todas las preguntas. Si de entrada, en ésta tienes una negativa constante, te sugiero que no sigas leyendo el resto, por favor. Para qué alentar a tu corazoncito si de plano no hay ni para dónde seguirle. Mejor búscate otra. Las estadísticas dicen que después de cada negativa, siempre hay una mujer que te esperará con los brazos abiertos.

¿Quieres casarte conmigo?

¿De verdad estás seguro de que estas palabras están saliendo de tu boca? Aunque hoy en día ya no es la opción más acariciada y próxima de las mujeres, casarse puede ser divertido de vez en cuando. Si ella te dice que no, que no es tiempo, que no eres tú sino ella, ten toda la seguridad de que eres tú y no ella. Revisa algunos de los errores de la lista anterior. Tal vez ahí encuentras la respuesta.

¿Quieres tener sexo salvaje?

Todas las mujeres siempre queremos tener sexo salvaje, aun aquellas que siempre dicen que no, ¿Yo? ¡Dios bendito! o “nunca lo he hecho así, pero bueno”. Tú confía en que siempre queremos y que en ocasiones podríamos tener mucha más experiencia que tú… Si te dice que no, dale una pequeña probadita y verás que enseguida ella tomará las riendas.

¿Quieres hacer un trío?

Aunque éste asunto será más delicado, si ella te dice que no, te aseguro que le habrá quedado la espinita de saber qué se siente, cómo será, qué divertido u horrible será. Si crees que ella nomás no da su brazo a torcer, a veces la clave para tener un sí es no insistir tanto, no mostrar tanto interés y dejarlo al tiempo. Entonces quizá más adelante ella misma te lo sugiera.

¿Quieres tener sexo anal?

Aunque es verdad que a la mayoría de las mujeres no les gusta, pues sí habrá una que otra que te diga que sí inmediatamente. Así que si no sabes aún qué le gusta a tu chica, puedes proponérselo y si te dice que no, intenten a probar poco a poco, usen algunas cremas con xilocaína que se venden en cualquier sex shop o lubricantes y un buen condón para uso bastante rudo. Para hombres y mujeres esta zona es de lo más erótica. También podrías probar contigo… lo malo y peligroso sería que a ti te guste más que a ella…

¿Puedo ir a un table dance con mis amigos?

Por qué no pruebas a llevarla a ella también. Aunque parezca raro una mujer también se erotiza viendo a otras mujeres bailar. Así, los dos podrían disfrutar y al final ir a casa en plan super salvaje para llevar a cabo sus más bajas pasiones.

Fuente : Del Blog de Nina

La sexualidad masculina explicada por los hombres para las mujeres

Deseo, placer, fantasías… la sexualidad del hombre está sometida a numerosos parámetros que las mujeres quisieran conocer. Olvídate de sexólogos y otros especialistas y pregúntale a él directamente. ¡Ellos se han confiado a nosotros y en Doctissimo queremos librarte sus secretos!

Por mucho que sexólogos y expertos nos expliquen cómo funcina el deseo y el orgasmo masculino, seguimos sin poder dar respuesta a muchas preguntas… Para las mujeres, el hombre encierra todavía hoy numerosos misterios. ¿Por qué no preguntarles a ellos qué es lo que les gusta realmente? Los chicos se han confiado y nos han revelado sus confesiones más íntimas recogidos en la obra 100 Questions de femmes sur l’orgasme masculin (100 preguntas de mujeres sobre el orgasmo masculino). Aquí hemos seleccionado unas cuantas para que puedas profundizar tus conocimientos.

Besar sin pelos en la lengua

La pregunta que se hacen (casi) todas las mujeres: Admitiendo que el primer contacto sexual entre dos personas sea el primer beso, ¿es tan determinante en vuestra escala de excitación como en la nuestra?

A lo que los caballeros responden: Seamos claros, el primer morreo es determinante. Puede provocar una erección, o todo lo contrario. El primer beso dice todo de tu personalidad, de tu sensualidad… En general, se suele decir que cada persona hace el amor de la misma manera que besa. Cuanto más dulces seais las mujeres, más pensamientos románticos asociaremos nosotros. Cuanto más tórrido sea vuestro beso, ¡más se encenderán nuestros sentidos!

¿Lo que ellos no podrían soportar de una mujer?: Que bese chocando sus dientes con los nuestros.

¿Y el mensaje más ardiente que pueda enviaros con su boca? Recorrer sus propios labios con la punta de la lengua o mordisquearlos como si estuviese pensando.

Los comportamientos sexuales «indeseables»

La pregunta que se hacen (casi) todas las mujeres: En el plano sexual, ¿qué podría considerarse un «matapasiones»?

A lo que los caballeros responden: Esas chicas que desde la primera noche hacen de todo, por todos lados y todo el tiempo. Un poco de misterio y de reservas, por favor. O aquellas que, al contrario, se quedan totalmente inmóviles y que no reaccionan, sino que esperan a que alguien les traiga el orgasmo en bandeja. Moveos, tocad, besad, ¡demostrad que estáis ahí por algo!

¿Y en cuanto a los detalles más obscenos?: Algunas mujeres creen que los hombres, en general, están siempre dispuestos a una pequeña sodomía «digital»… Si no os lo pedimos claramente, ¡igual es porque no es verdad! ¡Lo mismo ocure con la felación! ¡No os tiréis sobre nosotros como bestias hambrientas! Dentro de los preliminares, existen muchas otras cosas que nos excitan.

Algunas precisiones sobre la erección

La pregunta que se hacen (casi) todas las mujeres: ¿Está la erección ligada al deseo?

A lo que los caballeros responden: Las erecciones nocturnas o matinales demuestran que éstas no dependen siempre del deseo. Son espontáneas, como un reflejo biológico imposible de controlar. Sin embargo, puede ocurrir que vengan acompañadas de un aumento de deseo. Lo que explicaría que por las mañanas estemos más «dispuestos».

El preservativo, un valor erótico añadido

La pregunta que se hacen (casi) todas las mujeres: Preservativo y placer, ¿es compatible una cosa con la otra? ¿Cómo?

A lo que los caballeros responden: No os quedéis inmóviles mientras miráis cómo nos lo ponemos. ¡Es de lo más incómodo! Sin embargo, ¡nos encanta que nos acariciéis mientras tanto o, mejor aún, si nos lo ponéis vosotras con las manos o con la boca!

Las posiciones como bases del sexo

La pregunta que se hacen (casi) todas las mujeres: ¿Cuáles son vuestras posturas favoritas?

A lo que los caballeros responden: Dentro de los clásicos, el misionero es una postura imbatible. La ventaja de esta posición es que nos permite asociar el placer visual y el físico. Al estar encima observar la cara de la chica y verla disfrutar. Además, se trata de una postura que permite una penetración profunda y un orgasmo intenso.

En segunda posición: La postura de la flor llamativa. Una especie de misionero en versión mejorada. La mujer apoya las piernas en los hombros, lo que permite una penetración más profunda y mayores sensaciones.

En tercera posición: El perrito. Esta postura despierta nuestro lado animal y dominante permitiéndonos controlar la cadencia de los movimientos.

Y, por último, en cuarta posición: El 69, la posición erótica por excelencia. Ya sea como preliminar o para alternar con otras posturas. Esta postura resulta excitante porque damos placer al tiempo que lo recibimos.

Las palabras del sexo

La pregunta que se hacen (casi) todas las mujeres: ¿Qué se supone que debemos decir?

A lo que los caballeros responden: Expresar el deseo que sentís añade picante a las relaciones. Es decir, aumenta nuestro placer. Cuando se completa el lenguaje del cuerpo con el de las palabras, no se puede pedir más. En cuanto a qué decir… excepto explicaciones prácticas, cualquier palabra tierna o cariñosa que refuerce la complicidad. Y si lo que te viene a la cabeza son palabras más directas y “calientes”, no te cortes, nada está prohibido, siempre y cuando, evidentemente, no lo digas sistemáticamente.

¿Hemos oído fantasías?

La pregunta que se hacen (casi) todas las mujeres: ¿Y para las escenas más pícaras? ¿Mejor un stip-tease con música de Barry White o un uniforme de enfermera?

A lo que los caballeros responden: Tanto una como otra son opciones muy apreciadas por el sector masculino. Somos un sexo con tendencia a las fantasías. Un uniforme de secretaria con liguero, una estudiante tímida con coletas o un traje de azafata… Si además lo acompañáis de la interpretación del personaje y los diálogos adaptados… ¡conseguiréis volvernos locos!

Escrito por: C. Maillard